miércoles, septiembre 29, 2004

Bueno, nueva presentación del blog. Ya que estoy en Dinamarca pues aprovecho. Me he pasado toda la tarde con el html, espero que guste...

lunes, septiembre 27, 2004

Here in my room

Aprieto con los dedos el gorro, negro con una ribete naranja. Mis dedos juegan entre ellos y el gorro, el paisaje se sucede como de costumbre entre una frondosidad usual y los edificios.
Mientras mi subconsciente se divierte con el gorro; mi parte consciente, que no racional, disfruta de un cd que me acaban de dejar. En el discman sonando Incubus...
Despierta en mi sentimientos que creía ya muertos ( o enterrados, no por mi desde luego), y quita la arena del recuerdo de alguna cara. Cara nunca próxima del todo, pero por la que siempre he tenido un cariño especial. La cara y sus recuerdos, y la música, me hacían disfrutar de un agradable viaje.
Me encanta viajar de noche por la ciudad siempre que esté relajado. Las luces pasan, casi al compás de la música. El neón siempre me ha cautivado, fuego de colores, ... figuras, letreros, mensajes, palabras. Pienso en que me gustaría tener una cámara encima y poder hacer una foto por la ventana. La imagen me encanta, las casas al estilo nordeuropeo, una calle cualquiera, y en el reflejo de la ventana la pareja de ancianos que tengo delante, las luces interiores del autobus, y el asfalto escapándose de las ruedas.
Una canción me cautiva especialmente. Es como un flujo de electricidad por mi estómago, que sube por el pecho y me conmociona los hombros, como si dos manos se posaran sobre mi. Y empiezo a imaginarmela, ... a ella que no existe, que la creo yo, que nace y muere en mis pensamientos, que no pasará de un sueño. Como un sueño roto a las 5 de la mañana, iluminado con la luz roja del despertador.
"cause you're an exception to the rule
you're a bonified rarity
you're all i ever wanted southern girl
could you want me"

Y el autobus sigue. Llego a mi residencia, frio. El autobus se pierde en la oscuridad.

jueves, septiembre 23, 2004

Persiguiendo sentimientos. No sé ya si tengo esos sentimientos que en otra época me balanceaban entre la melancolía y la alegría de estar triste. Quizás ya no sé recogerme en mi mismo, quizás he perdido el norte, el sur, el este y el oeste. Mi alma se ha quedado ciega, sigue lloviendo, pero mi corazón ya no late. Me doy envidia, no es que quiera estar triste, es que quiero volver a volar.
Echo de menos mi ventana. Ahora delante de mi hay una pared. Tan blanca y aséptica que cada vez que entro parece la primera vez que entrara.
Siquiera capaz de amar, de apasionarme, de soñar,... El otoño siempre ha sido mi estación preferida. Las hojas, la tierra mojada,... la tierra mojada... tan profundo que te llega hasta el cerebro el frescor, casi duele.

Quiero pintar en las paredes los sueños que quiero tener, tener una ventana tan grande como lo fue mi corazón, buscar en el suelo la vergüenza que se me haya perdido,...


lunes, septiembre 13, 2004

Ya huele a viento de tormenta. Fresca y eléctrica. La bóveda gris relfeja mi alma, las nubes rasgadas se descuelgan en forma de llovizna. La ciudad acompaña al tiempo, irradiando una belleza lúgubre y atemporal. Busco caras conocidas en las pocas personas que cruzan esa calle, cuyo nombre siquiera sé pronunciar; a lo mejor no tanto conocidas, como reconocibles. Y la lluvia sigue cayendo, cruza mis pies, y va saltando y rebotando por los adoquines. Y el zapateo lejano de las pocas personas que se cruzan en mi camino dota al atardecer oculto de una musicalidad imperceptible para el que no quiera oirla.
Sigo buscando en las caras esos ojos, que ya me han dejado una noche sin dormir. Y me sobresalto al ver un rostro parecido; y me entristezco al recordar que probablemente no te encuentre. Pero sería tan bonito... pasear los dos entre las calles regadas por la lluvia de un otoño adelantado para mi mediterránea concepción del tiempo. Las casas no reflejarían si no que tus ojos grises como el cielo, y el suelo temblaría a tu paso, como mis piernas. Y la lluvia no nos mojaría, porque yo te cubriría con mi parka y yo... ! yo, da igual ¡ Tu carita pálida, tus labios finos, tus ojos ... ah! tus ojos, y tu pelo castaño rozijo.... de cobre!
Pero tu no paseas conmigo... pero sé que pasearás algún día...