viernes, agosto 17, 2007

Empezar a echar de menos aunque aun estén los ojos que te dicen que te queda un poco más de tiempo para disfrutarlos. Es el comienzo del cáncer que va a arrancar un trozo de alma y condenarlo al olvido, aunque las palabras digan lo contrario, aunque los adioses se escondan entre los hasta-luegos.
Y, casi, lo que más me turba es saber que un mes habrán pasado sus gestos a ser parte de los recuerdos, y no los echaré de menos, sólo será una nostalgia vacua.

Sus nos-vemos, como ramos, en las manos que giran y se cierran, dejando de lado el pensamiento frío que vendrá más tarde y borrará su cara en relieve e imprimirá la cicatriz.

sábado, agosto 11, 2007

Sí, tú, esto es para ti.
¿Qué haces aquí? Mirando una pantalla. Sal, despierta, corre. Te estás durmiendo entre el fútbol, la fiesta y tu carrera.
Piensa, ¿en qué?. Da igual pero piensa. Reta todo lo que ves, todo lo que se te dice, rétalo.
Deja de masturbarte comprando todo lo que necesitas y leyendo todo lo que tienes queleer.
Salta, estámpate contra el suelo. Somos los hijos sin raices, que no tenemos nada por lo que luchar porque todo lo que se nos ha dado es maravilloso y perfecto, y porque nada ocurre más allá de los dos metros de nuestro espacio vital.

Trabajas en algo que no quieres hacer, pero no tienes el suficiente interés como para dejar de hacerlo, porque al fin y al cabo nada tiene mayor o menor interés que las otras cosas. Pasas las semanas deseando que llegue el fin de semana para salir de fiesta, para ir a comprar tu libertad y tu satisfacción con copas, ropa o entretenimiento. Intenta hacer algo que no tenga impacto económico.
¿Cúantas vueltas llevas ya en tu rueda de hamster?
Nos hicieron creer que podríamos vivir en California, tener una modelo a nuestro lado y dedicarnos a la vida contemplativa en una casa con una gran pisicina. Y aun nos lo creemos. Soñando que nos hacemos ricos, estrellas del rock o cualquier tipo de famoso. Pero nadie sabe por qué quiere eso.
Te dieron cicuta para crecer y has perdido el sur.

¿Anti-sistema? Punkis, okupas, ... Una línea sigue siendo una línea
independientemente de la dirección. Ir en dirección contraria de lo que se establece
sólo refuerza esa línea.
Piensa elítpicamente. ¿No sabes lo que es? Bien, ese es un buen comienzo.

domingo, agosto 05, 2007

Para mi mente levantina resultaba ridículo, casi insultante, un sitio que se llamara "playa" (Genève Plage) y que fuera un complejo con un par de piscinas y una orilla que daba al lago. Por si fuera poco, esta "playa" era un enorme terreno cubierto de césped (nada de grama) verde. Era otro tipo de veraneo, tan diferente al que estaba acostumbrado que perdía su propio nombre estacional a mi entender.
Estaba lleno de carteles, tan suizamente colocados, para indicar cualquier cosa. Se me antojaba especialmente cómico el cartel que indicaba los vestuarios, que decía "vestiaires", me sonaba a bestiario, catálogo de bestias oriundas. Pero es bien sabido que el país helvético las únicas bestias no humanas que se pasean por los lares son vacas. Ese gran icono del país de Heidi.

Me dejé caer en el césped (allá donde fueres haz lo que vieres) y me compré El País. Al leerlo pensaba que en ese mismo momento habría gente leyendo ese mismo artículo que no cae en la cuenta de que ese artículo está siendo leído en otro país. En mi periódico el precio está en francos suizos, y en otro lugar del mundo estará en dólares, yenes, rupias, pesos o cualquier otra moneda.
Me sentía conectado a mis otros veranos, en los que las playas saben a sal y arena, en los que no hay césped estilo campo de fútbol. Leía a Muñoz Molina, a Maruja Torres, a Manuel Vicent,... como tantas otras veces en latitudes más cálidas. Qué pequeño es el mundo, que vivo tan cerca estando tan lejos.