Ir al contenido principal
Berlín II

Joe si es que no estoy yo inspirado y me hacéis escribir ( gracias). Bueno, para los que aun sigan llegando a este blog, que sólo Dios sabe como eso puede acontecer si no se es Fede, Jose o Fer, leed los posts anteriores para seguir la historieta.
A ver, nos situamos en el segundo día en Berlín, la golfa finlandesa se había ido a ver al elenco homosexual de U2, yo me había ido a mi residencia a ver si tenía fiesta y el australiano vete a saber en que prostíbulo acabaría. El caso es que al día siguiente me decido a hacer un tour por la ciudad andando, un tour que era gratis, bueno la donación, creo que le dí 50 céntimos, en fin. Llega la hora de comer, un descanso y veo un sms en el móvil: la finlandesa, que si quería quedar con ella. Qué colipoterra, ¿qué le iba a decir?, pues eso, "que acabo el tour y nos vemos donde quieras". Acabé el tour, que por cierto estuvo muy majo, y a continuación quedé con la finny.
Hola, qué tal, muy bien, tu, también, ¿qué hacemos?. Pues vamos al museo judío, pues vale. La niña me dice: que tengo que coger tal y cual. La lucecita se enciende en mi mente: "esta tarde pincho". Vamos hacía su hostal, todo guay. Metro, llegamos, llueve, hablamos de estudios, de la carrera, vida y milagros. Y no sé por qué me pregunta, ¿cúantos años tienes? Yo que soy una persona honrada, pero no me pillarán dos veces por el mismo sitio ( ya os lo contaré en otra ocasión), dije que 22, vaya que me quedaban 20 días tampoco era tan grave. Se me queda mirando con cara estupefacta y suelta un quejumbroso: creía que tenías mi edad. Yo, rápido y fugaz, le digo, yo también. Con lo que contesta con un demoledor "tengo 26". ¿ 26 años? Qué carajo hacía viajando con el interrail, este tipo de cosas distorsionan los viajes. Pero nada, yo supercalmado ( o supercachondo, ya no lo recuerdo), le cojo del brazo y le digo pues nada abuela, llévame. Me lleva, subimos a su habitación y me dice espera que me cambio. Vuelve la luz, el Señor ha escuchado mis plegarias y me va a poner a una nórdica en bandeja. Y me la puso en bandeja, pero de salida. Se mete en el baño, se cambia me deja sentado en la cama, sale y nos vamos. Conforme salíamos intentaba recordar qué había fallado. Quizá todo.
Pues vimos el museo, se me puso a llorar en una cosa que era muy emotiva, me abrazó. Yo pensando "Quique no es el momento, pero si le tiras bocao ahora no puede decir nada, es la emoción". Pero nada, acaba, nos vamos, y por la noche a salir un ratillo.
Vamos a un sitio que me había dicho que era supermolón, un bar que se entraba por una alcantarilla y tal. Llegamos y era una casa okupa con efectivamente una entrada por la alcantarilla, entramos y salimos ( la finlandesa y yo, obviamente). Nos sentamos en un banco, y hablamos de tonterías varias, me dice "estoy cansada vamos a casa". Mi mente vuelve a encenderse ( estaba hibernando), ¿vamos a tú casa? ¿ vamos a mi casa? ¿cada uno se va a su casa?. La fatalidad del destino condujo al evento que ya predecís. Y yo acabe en mi residencia, otra vez solo, entregandome con pasión a las prácticas de Onán. Al día siguiente me hice otro tour, este de pago, y al otro a Varsovia. Ya contaré.

Comentarios

sulaco ha dicho que…
Yo si tengo edad para la finni, pásale mi email.
Felicidades por actualizar, ahora puedes descansar tranquilo hasta octubre ... ... esto es ... .... mañana.
Lo de U2 una banda de julandrones no lo veo muy claro pero imagino que es envidia cochina.
sulaco ha dicho que…
3 semanillas esperando por la continuación. A ver si hay suerte y llega antes de Halloween

Entradas populares de este blog

Doblar una esquina Sabios de todas las civilizaciones han debatido infructuosamente sobre el curioso fenómeno de doblar esquinas. Dos planos perpendiculares que forman una estructura tan rígida que ningún ser humano es capaz de alterar con sus propias manos, pero que hasta el más torpe es capaz de doblar. Pese a que lo habitual es doblarla andando, también se puede hacer corriendo, saltando, en bicicleta e, incluso, haciendo la croqueta.  Por lo que tengo entendido fue Periacóntodo, filosofo griego y panadero en su tiempo libre, el primero en identificar este fenómeno. Pese a ser ninguneado por sus coetáneos - a Zenón de Elea le pareció una idea absurda incluirlo en su libro de aporías - sus ideas han transcendido hasta la actualidad.  Fue desafortunado que Periacóntodo vivirá en la única aldea de Grecia menor en la que no se diferenciaban los conceptos de interior y exterior. Dicha particularidad supuso que fueran esquinas tanto el cruce exterior de los muros co...
Sería el crujido de los neumáticos, o quizá la noche, más que la noche la imposibilidad de que fuera cualquier otro momento del día excepto la noche. El abrupto deslizarse del automóvil por aquel camino sin asfaltar, atravesando el polvo en suspensión y moviéndonos a espaldas de las casas que tenían ventanas apagadas de gente durmiendo. Esa gente que se dormía a las once para trabajar al día siguiente, esa gente que encontraba su realización en la jornada de ocho horas y una familia que apagaba su vida al encender la tele. Nos sentíamos guardianes de sus sueños, Morpheos, viviendo lo que ellos sólo anhelaban inconscientemente porque habían dejado de anhelar al tiempo que aprendieron a callar. Colándonos por las rendijas de sus contraventanas para desnudar su lívido, para crispar su aceptación muda de la realidad. Nosotros que mirábamos esas ventanas mientras nos comíamos a besos y nos desnudábamos del todo, anhelando el siguiente beso y el siguiente gemido. Nosotros que eramos los rey...
A veces me gustaría escribir como Pau , joder qué fluidez, yo que me atranco con los reniegos pseudorománticos que no llevan a ninguna parte. Tengo que desarrollar más aptitudes literarias. Pero no sé de qué escribir. Estoy muy ilusionado con lo que estoy viendo aquí, tengo proyectos ideas y un montón de cosas que voy a disfrutar. Pero no me apetece hablar de eso. Sinceramente, creo que no podría. Siempre la misma referencia de amor y enamoramientos. Claro que hay, siempre acaba uno siguiendo alguna falda, aunque podría ser cualquier otra. Pero es esa porque te sonríe mucho o te roza de vez en cuando la mano. Y empieza la estúpida frustración de pensar que no le gustas. Que probablemente sea verdad, pero al fin y al cabo, todo va sobre convencer y conquistar. Con alguien discutía el otro día que si esperabas a que una chica viniera a decirte lo guapo que eres y lo muy enamorada que está de ti lo llevaba claro. No me canso de las faldas pero me canso de hablar de ellas. Me da miedo cans...