Ir al contenido principal
Confieso oh...

Debo confesar que esto de escribir me está creando adicción. No sé si es bueno, pero desde luego las adicciones no son muy saludables.
Me he dado cuenta, cuando esta noche no se conectaba el explorer, y yo me he puesto de un nervioso subido. La cosa estaba en que el explorer no iba, no se porqué, de hecho ahora va y no he tocado nada. Bueno, realmente lo he tocado todo y no funcionaba, finalmente cuando lo he dejado por imposible he hecho esa ultima prueba de : si no va, a la mierda! Y "voilà" funciona. En serio cada día la informática me resulta más frustrante, no se porqué las cosas van o dejan de ir, es como el misterio de la vida. Si lo analizamos con lógica clásica no tiene ningún sentido que una cosa que no funciona si vuelves a realizar el mismo proceso ( encenderlo de nuevo) funcione. Es desesperante. Aunque bien mirado tampoco está tan mal, si cuando se te estropea el coche salieras y volvieras a entrar y el coche funcionara yo creo que más de uno firmaba. Eso sí un coche no falla ni la mitad de veces que lo hace un ordenador.
Yo creo que están diseñados todos los programas para que hayan errores aleatoriamente. La sociedad está ociosa, cada vez se hace menos deporte, se va menos al teatro,... así que no podemos dejar que la gente se aburra, porque si se aburre piensa, y si piensa se da cuenta de que las cosas no van bien, y si se da cuenta de que las cosas no van bien, se quejan, y si se quejan el gobierno tiene que trabajar,... y al gobierno... no le gusta trabajar. Así que como está ociosa que dedique al menos una tarde a la semana a intentar arreglar el ordenador: encendiendo y apagando, dandole una somanta de ostias, llamando al servicio de asistencia técnica ( -¿ Le puedo ayudar ? Y piensas: pues supongo que para variar no, pero con tal de hacerles perder el tiempo como yo lo estoy haciendo me quedo satisfecho). De todas formas, probablemente no irá,... pero al día siguiente lo enciendes y ... funciona... genial... así que amenazas a tu ordenador diciendole cosas como: como te vuelvas a esoñar te cambio por una maquina de escribir... pero claro las maquinas de escribir no tienen internet... tanta adicción ya sabía yo que no era buena.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sería el crujido de los neumáticos, o quizá la noche, más que la noche la imposibilidad de que fuera cualquier otro momento del día excepto la noche. El abrupto deslizarse del automóvil por aquel camino sin asfaltar, atravesando el polvo en suspensión y moviéndonos a espaldas de las casas que tenían ventanas apagadas de gente durmiendo. Esa gente que se dormía a las once para trabajar al día siguiente, esa gente que encontraba su realización en la jornada de ocho horas y una familia que apagaba su vida al encender la tele. Nos sentíamos guardianes de sus sueños, Morpheos, viviendo lo que ellos sólo anhelaban inconscientemente porque habían dejado de anhelar al tiempo que aprendieron a callar. Colándonos por las rendijas de sus contraventanas para desnudar su lívido, para crispar su aceptación muda de la realidad. Nosotros que mirábamos esas ventanas mientras nos comíamos a besos y nos desnudábamos del todo, anhelando el siguiente beso y el siguiente gemido. Nosotros que eramos los rey
Aquel lugar olía como un camión abandonado, o al menos eso era lo primero que se le venía a la cabeza al pensar en ese olor a húmedad, a cerrado, humo de tabaco, a sudor y a alguna otra cosa imposible de descubrir. Aunque le repgunaba el lugar no podía dejar de sentir esa suave atracción por ella cada vez que se agachaba y dejaba entrever lo que ocultaba su blusa. Lo había hecho ya varias veces, y cada vez, le daba más la sensación que lo hacía a propósito. Y no porque él le gustara, si no porque ella quería gustar. Era algo parecido a un tanteo de fuerzas, un " a ver hasta donde llego". La música seguía sonando, estallando contra las paredes que temblaban a cada beat . Era un sitio pequeño, oscuro y ruidoso. Pero aun así lograba concentrarse sólo en el pecho que ella movía desde sus hombros, y no en su cara que se perdía en una lluvia de luces multicolor que deslumbraban intermitentemente, y no permitían ver nada con claridad. Él se acerco. - Te invito a tomar un café - No
A veces me gustaría escribir como Pau , joder qué fluidez, yo que me atranco con los reniegos pseudorománticos que no llevan a ninguna parte. Tengo que desarrollar más aptitudes literarias. Pero no sé de qué escribir. Estoy muy ilusionado con lo que estoy viendo aquí, tengo proyectos ideas y un montón de cosas que voy a disfrutar. Pero no me apetece hablar de eso. Sinceramente, creo que no podría. Siempre la misma referencia de amor y enamoramientos. Claro que hay, siempre acaba uno siguiendo alguna falda, aunque podría ser cualquier otra. Pero es esa porque te sonríe mucho o te roza de vez en cuando la mano. Y empieza la estúpida frustración de pensar que no le gustas. Que probablemente sea verdad, pero al fin y al cabo, todo va sobre convencer y conquistar. Con alguien discutía el otro día que si esperabas a que una chica viniera a decirte lo guapo que eres y lo muy enamorada que está de ti lo llevaba claro. No me canso de las faldas pero me canso de hablar de ellas. Me da miedo cans