Ir al contenido principal

Biblio metal

Se acabó la biblioteca. Época en la que te puedes enamorar tres veces al día, fliparte con un grupo de música, compartir momentos de desesperación extrema.
Pero lo que más mola es el ir en plan pandilla, la banda del patio. Somos más duros que comer sandwiches de tachuelas. Los ocasos son el símbolo de nuestra huida, que a ser posible serían en unas motos enormes y de fondo sonando Gigatrón, mientras lanzamos nuestras lascivas miradas hacia todas las pijas emo-tivas que nos han seducido cual sirenas ( de bomberos) y que esa noche tendrán su merecido homenaje.
Y a esos apijados, que no nos caen tan bien como las pijas, miradas de speed metaleros agresivos; imaginándonos que llevamos unas greñas por los hombros, chupas de cuero con parches de Maiden y cadenas resonando a nuestros pasos;además, como no, unas botas de media caña.
Al abrir la puerta de nuestra sala entra una corriente de aire que hace que blandan nuestras greñas, momento en que nos giramos para echar la última mirada a las chatis. Como despedida caen guitarras en forma de hacha para hacer un solo moñas a lo Guns'n'Roses.

Comentarios

El Mimo ha dicho que…
xq no mejor un solo a lo punky... aaaaah es verdad, que los punkys no sabéis tocar la guitarra y menos hacer solos :p
Quique ha dicho que…
no, es que los punkis ligan... y nosotros no.
El Mimo ha dicho que…
tb es cierto. Vente ya pa cartagena y yo te diré lo que es ligar :p
grunge ha dicho que…
he llegado a tu blog a través del de arantxa.. :-)
interesante.. y buenos gustos musicales!
Mrs. Bzzz ha dicho que…
emo.tivas jajajaj eso si que me ha hecho reir. ohhh yo soy muy EMA ... ja , nada, nada,,,saludo.
grunge ha dicho que…
jajajaja he releído este post... tiene algo que me hace reir bastante... supongo que imaginar la escena aún sin poner caras a los personajes :-) lo de emo-tivas muy guay :-P

Entradas populares de este blog

Sería el crujido de los neumáticos, o quizá la noche, más que la noche la imposibilidad de que fuera cualquier otro momento del día excepto la noche. El abrupto deslizarse del automóvil por aquel camino sin asfaltar, atravesando el polvo en suspensión y moviéndonos a espaldas de las casas que tenían ventanas apagadas de gente durmiendo. Esa gente que se dormía a las once para trabajar al día siguiente, esa gente que encontraba su realización en la jornada de ocho horas y una familia que apagaba su vida al encender la tele. Nos sentíamos guardianes de sus sueños, Morpheos, viviendo lo que ellos sólo anhelaban inconscientemente porque habían dejado de anhelar al tiempo que aprendieron a callar. Colándonos por las rendijas de sus contraventanas para desnudar su lívido, para crispar su aceptación muda de la realidad. Nosotros que mirábamos esas ventanas mientras nos comíamos a besos y nos desnudábamos del todo, anhelando el siguiente beso y el siguiente gemido. Nosotros que eramos los rey
Aquel lugar olía como un camión abandonado, o al menos eso era lo primero que se le venía a la cabeza al pensar en ese olor a húmedad, a cerrado, humo de tabaco, a sudor y a alguna otra cosa imposible de descubrir. Aunque le repgunaba el lugar no podía dejar de sentir esa suave atracción por ella cada vez que se agachaba y dejaba entrever lo que ocultaba su blusa. Lo había hecho ya varias veces, y cada vez, le daba más la sensación que lo hacía a propósito. Y no porque él le gustara, si no porque ella quería gustar. Era algo parecido a un tanteo de fuerzas, un " a ver hasta donde llego". La música seguía sonando, estallando contra las paredes que temblaban a cada beat . Era un sitio pequeño, oscuro y ruidoso. Pero aun así lograba concentrarse sólo en el pecho que ella movía desde sus hombros, y no en su cara que se perdía en una lluvia de luces multicolor que deslumbraban intermitentemente, y no permitían ver nada con claridad. Él se acerco. - Te invito a tomar un café - No
A veces me gustaría escribir como Pau , joder qué fluidez, yo que me atranco con los reniegos pseudorománticos que no llevan a ninguna parte. Tengo que desarrollar más aptitudes literarias. Pero no sé de qué escribir. Estoy muy ilusionado con lo que estoy viendo aquí, tengo proyectos ideas y un montón de cosas que voy a disfrutar. Pero no me apetece hablar de eso. Sinceramente, creo que no podría. Siempre la misma referencia de amor y enamoramientos. Claro que hay, siempre acaba uno siguiendo alguna falda, aunque podría ser cualquier otra. Pero es esa porque te sonríe mucho o te roza de vez en cuando la mano. Y empieza la estúpida frustración de pensar que no le gustas. Que probablemente sea verdad, pero al fin y al cabo, todo va sobre convencer y conquistar. Con alguien discutía el otro día que si esperabas a que una chica viniera a decirte lo guapo que eres y lo muy enamorada que está de ti lo llevaba claro. No me canso de las faldas pero me canso de hablar de ellas. Me da miedo cans