Se desató los zapatos, se tumbó en la cama, miró al techo buscando formas. Todo se la hacía calaveras. Lo encontró señal inequívoca aunque nunca había sido predeterminista ni creyente. Saltó de la cama, se asomó por la ventana y se tiró. Si lo hubiese pensado no se hubiera tirado, pero hay cosas que hay que hacerlas sin pensar.
Cuaderno de filosofía de un manatí.
Comentarios