Ir al contenido principal
Año nuevo...

Bueno finalizados los ciclos de filosofía y melancolía, vuelve el Kike de historietas y anécdotas.
En una fecha tan señalada, siendo hoy Nochevieja, me gustaría hacer una pequeña reflexión ( no huyais aún) sobre esto de los fines de año, del año nuevo, vida nueva, y la consecuente lista de tópicos.
En serio es algo que me resulta frustrante, parece que todo el mundo este viviendo el fin de año como algo que va a cambiar sus vidas. Yo el dia 1 de enero de cada año me encuentro hecho polvo, pero con las mismas dudas en la cabeza y los mismos problemas. ¿Año nuevo, vida nueva? Habráse oido mayor estupidez. No solo no es una vida nueva, si no que para los que somos estudiantes viene lo de todos los Febreros, exámenes, y a estudiar capazos de apuntes ( de los cuales la mitad no sirven).
En fin, que la cosa está que una vez suenan las 12 campanas ( con los consecuentes 12 atragantamientos de los huesecillos de las uvas, alguno dirá pues pélatelas, pues yo lo digo, dale emoción a tu vida), no noto ninguna sensación extrasensorial que expíe mis pecados, ni ninguna voz en off me comenta todas las cosas tan sensacionales que me van a pasar en este año nuevo,... Bueno ya entendeis por donde voy. Que Nochevieja se reduce a una noche en la que los jovenes salen, como si fuera la noche más divertida que van a tener, que a las 8 de la mañana ya cansados y resignados ( a que no vamos a pillar esa noche tampoco) nos volvemos a casa.
Ya acabo, resumiendo: es una noche como cualquier otra, y mañana es un día como cualquier otro... ah! Feliz año nuevo...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Doblar una esquina Sabios de todas las civilizaciones han debatido infructuosamente sobre el curioso fenómeno de doblar esquinas. Dos planos perpendiculares que forman una estructura tan rígida que ningún ser humano es capaz de alterar con sus propias manos, pero que hasta el más torpe es capaz de doblar. Pese a que lo habitual es doblarla andando, también se puede hacer corriendo, saltando, en bicicleta e, incluso, haciendo la croqueta.  Por lo que tengo entendido fue Periacóntodo, filosofo griego y panadero en su tiempo libre, el primero en identificar este fenómeno. Pese a ser ninguneado por sus coetáneos - a Zenón de Elea le pareció una idea absurda incluirlo en su libro de aporías - sus ideas han transcendido hasta la actualidad.  Fue desafortunado que Periacóntodo vivirá en la única aldea de Grecia menor en la que no se diferenciaban los conceptos de interior y exterior. Dicha particularidad supuso que fueran esquinas tanto el cruce exterior de los muros co...
Sería el crujido de los neumáticos, o quizá la noche, más que la noche la imposibilidad de que fuera cualquier otro momento del día excepto la noche. El abrupto deslizarse del automóvil por aquel camino sin asfaltar, atravesando el polvo en suspensión y moviéndonos a espaldas de las casas que tenían ventanas apagadas de gente durmiendo. Esa gente que se dormía a las once para trabajar al día siguiente, esa gente que encontraba su realización en la jornada de ocho horas y una familia que apagaba su vida al encender la tele. Nos sentíamos guardianes de sus sueños, Morpheos, viviendo lo que ellos sólo anhelaban inconscientemente porque habían dejado de anhelar al tiempo que aprendieron a callar. Colándonos por las rendijas de sus contraventanas para desnudar su lívido, para crispar su aceptación muda de la realidad. Nosotros que mirábamos esas ventanas mientras nos comíamos a besos y nos desnudábamos del todo, anhelando el siguiente beso y el siguiente gemido. Nosotros que eramos los rey...
A veces me gustaría escribir como Pau , joder qué fluidez, yo que me atranco con los reniegos pseudorománticos que no llevan a ninguna parte. Tengo que desarrollar más aptitudes literarias. Pero no sé de qué escribir. Estoy muy ilusionado con lo que estoy viendo aquí, tengo proyectos ideas y un montón de cosas que voy a disfrutar. Pero no me apetece hablar de eso. Sinceramente, creo que no podría. Siempre la misma referencia de amor y enamoramientos. Claro que hay, siempre acaba uno siguiendo alguna falda, aunque podría ser cualquier otra. Pero es esa porque te sonríe mucho o te roza de vez en cuando la mano. Y empieza la estúpida frustración de pensar que no le gustas. Que probablemente sea verdad, pero al fin y al cabo, todo va sobre convencer y conquistar. Con alguien discutía el otro día que si esperabas a que una chica viniera a decirte lo guapo que eres y lo muy enamorada que está de ti lo llevaba claro. No me canso de las faldas pero me canso de hablar de ellas. Me da miedo cans...