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Y un rato cada día, te engañaría con cualquiera...

¿Qué escribir? No sé, una vez más quiero poner algo pero sinceramente no se qué decir. Aun estoy un poco "shocked" de la experiencia en Londres. Cada vez que voy me enamoro más de esa ciudad. Se me pasa por la cabeza que me tenía que ir a vivir allí y dejar este "pueblo" del norte de �frica ( africa empieza en los pirineos, decian los gabachos).
Pero supongo, y recordando a Lucía de Serrat, no hay nada más bello que lo que nunca he tenido. Es cómo cuando te enamoras de alguien, no ves lo malo. En fin sea como sea, se me queda clavada en el corazón una espina con el olor y el tacto de esa ciudad. Algunos diran el olor y el tacto,... qué estupido. No se en los demás, pero para mi son los sentidos que noto con más fuerza, ¿hay algo más embriagador que el olor de la tierra mojada o más estremezedor que una caricia en el cuello? Para mí no, cada cual verá...
Vamos que estoy como que un poco confuso y con pocas ganas de nada, lo dejo ya con el único deseo de volver a viajar,... ah bueno el único no...también de que aquella chica de clase me mire... a bien tot.

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A veces me gustaría escribir como Pau , joder qué fluidez, yo que me atranco con los reniegos pseudorománticos que no llevan a ninguna parte. Tengo que desarrollar más aptitudes literarias. Pero no sé de qué escribir. Estoy muy ilusionado con lo que estoy viendo aquí, tengo proyectos ideas y un montón de cosas que voy a disfrutar. Pero no me apetece hablar de eso. Sinceramente, creo que no podría. Siempre la misma referencia de amor y enamoramientos. Claro que hay, siempre acaba uno siguiendo alguna falda, aunque podría ser cualquier otra. Pero es esa porque te sonríe mucho o te roza de vez en cuando la mano. Y empieza la estúpida frustración de pensar que no le gustas. Que probablemente sea verdad, pero al fin y al cabo, todo va sobre convencer y conquistar. Con alguien discutía el otro día que si esperabas a que una chica viniera a decirte lo guapo que eres y lo muy enamorada que está de ti lo llevaba claro. No me canso de las faldas pero me canso de hablar de ellas. Me da miedo cans...
Insomnio devengado de los días que llegarán, que serán inmediatos a mi partida. Que serán los portales de mi viaje al otro lado del océano. Del viaje que no es viaje, si no emigración, porque lo dicen las autoridades, porque lo dice el visado, porque pone Residente Temporal en Chile. Porque me muero de miedo. Porque no sé qué voy a encontrar, pero como siempre tengo la dulce sensación narcótica de que allá encontraré a mi ideal de mujer etérea e ilustrada; como si no hubiese aprendido aun que es mentira. Miedo, también, porque no sé qué voy a hacer con mis días, si podré ayudar, si daré la talla, si no me vendré abajo. Se anda cancerando el alma de vacío, ya sin sentimientos, ni ganas de escribir, ni ganas de nada. Sólo un miedo, que ni siquiera es miedo, que es tensión y desconocimiento. Pero nada más. ¿Irá con los años?