Te persigo entre mis sueños y mis pre-sueños; en esos momentos antes de que se me cierren los ojos y mi subconsciente se apodere de mi. Me rondas y me confundes, y me confundo yo mismo haciendo vanas ilusiones de infundadas esperanzas. Supongo que ya pasará, como la tormenta, pero esta llovizna que cala aunque no la notes me hunde. Quizás me arrebatas en momentos de debilidad, en los que te mezclas con idealizaciones y frustraciones pasadas. Inlcuso a veces pienso que sÃ, sà eres lo que busco, o quizás no... o quién sabe... No tengo más ganas de pensar en nada de eso, y olvidarme ya de sueños y de fantasmas, y volver a la tierra, y hacer un agujero para enterrar los pies y quedarme anclado al suelo. Cuando pase la tormenta ya sacaré los pies y me permitiré el volver a volar.
Aquel lugar olía como un camión abandonado, o al menos eso era lo primero que se le venía a la cabeza al pensar en ese olor a húmedad, a cerrado, humo de tabaco, a sudor y a alguna otra cosa imposible de descubrir. Aunque le repgunaba el lugar no podía dejar de sentir esa suave atracción por ella cada vez que se agachaba y dejaba entrever lo que ocultaba su blusa. Lo había hecho ya varias veces, y cada vez, le daba más la sensación que lo hacía a propósito. Y no porque él le gustara, si no porque ella quería gustar. Era algo parecido a un tanteo de fuerzas, un " a ver hasta donde llego". La música seguía sonando, estallando contra las paredes que temblaban a cada beat . Era un sitio pequeño, oscuro y ruidoso. Pero aun así lograba concentrarse sólo en el pecho que ella movía desde sus hombros, y no en su cara que se perdía en una lluvia de luces multicolor que deslumbraban intermitentemente, y no permitían ver nada con claridad. Él se acerco. - Te invito a tomar un café - No -...
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