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Llegaba a la residencia como cada tarde y en un inesperado toque de inspiración divina me he acordado de que tenía que coger una llave para la lavadora, y me he acercado a la recepción. Antes de abrir la boca me han dado una carta que tenían para mí. Ya sabía lo que era ( no lo sabía, lo suponía, no nos pongamos quisquillosos), carta del banco para lo del e-banking. Aunque me parecía raro. En España el e-banking es poner en la web tu numero de tarjeta y tu PIN y vas que te matas. Aquí que te enviaban una carta con otro código. Estos suizos... Además de hacerme aprender un PIN de mínimo séis dígitos me hacen aprenderme dos PINs de séis dígitos. Bueno. Abro el buzón y otra carta del banco con paquete. Vaya faranduleros. Como soy un poco crío pues lo primero que abro es el paquete. Una calculadora chusterísisma. Abro las cartas que acompañaban y después de leerme todo un par de veces para poder entender qué tenía que hacer para entrar en mi e-banking account, consigo entrar. Éste es el pr...
Un viaje que empezaba a las 6 de la mañana no podía ir bien. Mi vuelo salía a las 7 así que yo aparecí por el aeropuerto poco antes de las 6. Nada más cruzar las puertas vi una cola que cruzaba todo el aeropuerto de Valencia, desde el acceso a la zona de embarque hasta casi la primera mesa de facturación. Así que una distribución familiar adecuada maximizó el tiempo; yo en la cola del mostrador de Air France para que me dieran el billete; mi madre en la de la mesa de facturación y mi padre en la de seguridad. Coordinación y todo salió relativamente pronto. Uno se despide y entra en la zona de duty free (te cobramos más por despistado y además no pagamos impuestos), mi primer viaje business class, pero había poco tiempo para dejarse caer por la sala VIP. Así que me pongo en la puerta que me toca, tardamos en subir unos diez minutos más de lo esperado. Bueno, tengo una hora desde que llegue a París hasta coger el avión hacia Ginebra. Todos juntitos ( los de business más anchos, claro) e...
Pequeño homenaje http://www.distorsiones.com Desde otras tierras emitiendo para toda la galaxia, y yo me voy allí, cerca. Euroresidentes. Con él y a pasar buenos ratos, ¿45 minutos en avión? Eso no es nada. Tío Fede, nos vemos pronto.
El aire no huele a perfume, es inoloro y transparente, dejando vacias, al relente, mis manos, que lo asumen. Quiebran siempre en verso las más ideas meridianas, sobre el vaho de la ventana, obviando el frío universo. Vuelve días sin horas
Iba bajando las escaleras de aquella pensión haciendo sonar cada peldaño con el chirrido de la madera. Mientras, apoyaba ligeramente la mano sobre la minúscula barandilla que tenía la escalera. Él, se deslizaba lentamente, como si le pesarán los pies; pero su cara esgrimía una sonrisa, más que una sonrisa parecía un reto. Los pies adivinaron el fin de la escalera y equilibraron el resto del cuerpo para seguir la trayectoria sobre una superficie plana. Su cabeza, por otra parte, se giró levemente hacia el mostrador de la recepción, y dejó entrever a la recepcionista unos dientes amarillentos entre unos labios ajados. La chica, sorprendida, le correspondió con una sonrisa y un casi ininteligible: ?Buenas noches, caballero?. Esto satisfizo en secreto al hombre, que siempre le había encantado que le llamaran caballero. Le daba confianza en sí mismo, y le hacía caminar con paso decidido. Salió por la puerta, cuando la cerraba se giró y con un guiño acompañó un ademán de quitarse el...
A Eryk Von Bicken. Insel. Gante. 1 de Octubre de 1834. Querido amigo Bicken: Acudo a ti pese al largo silencio en el que te sumiste hará cosa de un año. No pasa una semana, decir día sería excesivo, sin que me acuerde de tus cartas; que, aunque no fueran dirigidas a mí, leía asiduamente. Y ahora sabiendo que tú te marchas a la capital británica indefinidamente, no puedo contener la tentación de dirigirme a ti mediante esta carta. Las crónicas de tus días por aquellos parajes me resultaban, francamente, cautivadoras. Quizá por la lejanía de días a caballo a la que jamás he accedido, quizá por la cercanía a unos centros de pensamiento alejados de la excesiva pomposidad de París. Si te soy franco estoy pensando en mudarme a Viena. Parece una locura, pero mi hermano Friedrich me hospedaría allí hasta que encontrara un domicilio propio. Aunque aun no estoy muy seguro de poder encontrar un medio para perpetrar mi existencia acostumbrada a los relativos lujos que puede gozar un pr...
Siempre había pesado sobre mí la injusticia de tener que abrir los ojos antes de que el sol se despertara, y sólo conseguía pensar en que en otros tiempos, sin luz eléctrica, no hubiese sido posible tal madrugón (aunque indefectiblemente pensaba que sin calefacción tampoco sería una buena idea el salir de la cama por mucho sol que hubiese). El siguiente pensamiento que se afianzaba como mi filosofía y crítica a la vida era el por qué yo no era miembro de una familia real, que obviamente, se levantarán a la hora que les plazca. Arrastrando los ojos por el suelo, una de esas mañanas, fui sobrellevando las horas, y decidí comer en un deli cercano a la oficina que tenían unos arroces chinos bastante sabrosos y, por supuesto, muy poco saludables. Estaba deglutiendo aquella delicia oriental cuando una chica de aspecto más bien desaliñado se sentó a mi lado. No me dijo hola, ni qué tal, ni que aproveche. Pidió lo que quería y a continuación me miró de arriba abajo y mirando al frente me pregu...
Siempre he buscado en la mirada de la gente una historia. Soy de esos que piensan que la mejor mirada es la que esconde una historia interesante, un secreto quizá. Nada necesariamente extravagante o grandioso, simplemente una sencilla complicidad con uno mismo. Y fue que el destino me sorprendió en una parada de autobús, casi completamente descolocado y pensando en alguna cosa alejada de mi entorno. Vi ante mi pasar un autobús; y de soslayo, a unos metros, un hombre de tez muy morena y de rasgos claramente arábicos corría por coger el autobús que ya se escapaba. Llegaba a la parada frenando sus pasos y sin demasiada preocupación en su rostro. Miré más directamente al hombre, sin intención de establecer contacto visual, pero cuando giraba mi cabeza me miró y pronunció algo en danés. Algo que, obviamente no entendí, y que supuse que sería alguna forma educada de maldecir su suerte. Como hago siempre en estos casos, sonreí de la forma más anodina que pude. Pero el hombre me dijo algo más...
"La mentira era su aliada más poderosa, su decisión su mejor arma". Mierda, vaya primera frase. No, no tenía sentido, tenía que ser algo más contundente, como decía su profesor de piano: La nota más importante es la primera que se da. Con esto, lo mismo. ¿Cómo iba a escribir una novela a este paso?. "El aire olía al azúcar del alcohol y a humo inspirado y expirado varias veces". Vaya cantidad de estupideces podía llegar a decir sólo en una línea. Le dio un manotazo al bolígrafo y después arañó, sin mucho efecto, el folio sobre el que escribía. Mala idea, cogió un pequeño saliente de la mesa y se partió un trozo de la uña. Recordó la frase que su tío Bobby le decía cuando era un adolescente: si piensas que las cosas te van a salir mal, te acabarán saliendo mal. A esta acertada aportación a la filosofía moderna él mismo le había añadido un corolario: si piensas que las cosas te van a salir bien, te acabarán saliendo mal. Conclusión: No pienses, heroína para los se...
Rondaba la primavera de 1978. Manhattan era un lugar solitario para quien quería serlo, aunque la gente en esa época del año se mostraba especialmente sociable con ganas de increpar el equilibrio espiritual que había conseguido. Andaba yo por uno de los tugurios que habían hecho del Village lo que era. Pequeño pero rancio, y con un fuerte olor a matarratas. Era como una segunda casa para mi desde que conociese a Dave, el dueño, en un concierto horrible de jazz que habían hecho unos años atrás en Central Park. Le había llamado "Dave's", desde luego no se había matado para ponerle un nombre, pero me parecía bien, con un nombre más pomposo defraudaría al cruzar el umbral. ¿Qué esperas de un sitio que se llame Golden Horse? Pues desde buena cerveza, a camareras dispuestas a venderte una sonrisa por una buena propina, a unas paredes sin mácula. Dave's era eso, el local de Dave. Siempre sospeché que tenía entre manos algún tipo de vida ilegal, porque con las cuatro cerv...
Era uno de esos días grandiosos en los que apetece ver llover a través de la ventana. Olía intensamente a tierra mojada y a plantas agradeciendo el agua. Parecía, incluso, patológico ese amor a la soledad de un día gris o la evasión a través del goteo. Era uno de esos días en los que apetecía escribir, así que se sentó delante del ordenador y comenzó lo que sería una historia. Personajes, paisajes, lugares... Se le antojaban muchos pero todos eran copias de otros libros o de películas. No tenía nada de malo pero no era original. Desistió y fue a dar un paseo bajo la lluvia envuelto en su gabán de tres cuartos con capucha. No comprendía como esos nórdicos aborrecían sus días de lluvia que permitían tanto verde, y ansiaban, también patológicamente, las costas de los paises más meridionales. Fue chapoteando entre los charcos durante un rato haciendo recorridos imposibles entre las figuras geométricas que hacían de la acera una red infinita. Andando había recorrido, casi sin darse cuenta, ...
Cuentos de la naranja roja Estaba sentado en una cafetería, mirando por la ventana preguntándome como un ser humano puede ser un recurso. Cuando se me acerca una muchacha con pinta de estar excesivamente preocupada por las ballenas y el karma. Me dijo: - "He leído ese papel que has tirado a la basura. Escribes tan bien, expresas tus sentimientos de forma única". Lo primero que pensé fue que qué carajo hacía buscando en la basura, pero ese pensamiento lo obvié y articulé en palabra lo que pensé a continuación: - "Los sentimientos son como el culo. Todos tenemos uno. Y odio que me besen los sentimientos."
Cuentos del exilio sentimental Debían ser las doce del mediodía, pasadas, bastante pasadas quizá ya eran las tres. Daba igual, tampoco tenía nada que hacer. Pensaba que veía la hora en el despertador de mi mesilla de noche, no era realmente un pensamiento, es una mezcla entre consciente e inconsciente, es como un sueño pero controlas lo que pasa. Ponía las 10:34 am, sabía que no era probable, pero era una justificación para no abrir los ojos y quedarme más rato inmóvil, pétreo. Empecé a mover la mano derecha hasta que topé con carne. Humana probablemente, parte de un cuerpo. No me sorprendía tanto el hecho de que estuviera ahí, como que estuviera tan frío, no llevaba sábana, había dormido al aire. Abrí los ojos e inspeccioné el cuerpo de mujer que yacía a mi lado. Quise pensar que no sólo había dormido con ella. Seguía sin moverse, seguía fría. Qué mal rollo. Pegé un trago a un vaso que había en el suelo con vino de anoche, y tuve que escupir del asco que me dio el alcohol mezclado co...
La historia de alicia Pocos saben que en los albores de mi existencia yo no era Kike. Me explico. Cuando yo era sólo un nasciturus el ginecólogo de mi progenitora afirmaba con rotundidad que aquello que era feto, y que más tarde sería una persona con brazos, piernas y demás accesorios, sería una bellísima y cándida fémina. Es decir que Kike en aquellos momentos estaba desprovisto de su virilidad. Con aquella información, mis padres tenían en la cabeza que yo sería una linda muchachita, así que me llamaría Alicia o Ana ( a que me pega). Claro menuda sorpresa sería si en el parto apareciera yo con dos cordones umbilicales. Bueno, la cosa es que por alguna razón fueron a otro ginecólogo, que además de ser ginecólogo era más marica que un palomo cojo, tras una ecografía dijo: " que a su ginecólogo Santa Catalina le conserve le vista, porque este niño se podrá ganar la vida con esa chufa". Ni que decir tiene que el tipo acerto sólo en parte, ya que aunque sí que tengo un instrumen...
Como todos bien sabéis soy un gran amante de las "logías" y por ello paso gran parte de mi tiempo en las disertaciones y análisis de las cuestiones que considero importantes. El asunto que, hoy, sobrevuela mi cabeza tiene que ver con la que llamamos Teo, es decir, la teología, que, aunque muchos lo piensen, nada tiene que ver con los libros infantiles de un mocoso pelirrojo. Teo viene de Tao, y Tao viene de China, y como todos bien sabemos los chinos tienen la religión verdadera, para algo son más que nadie en el planeta. Una vez centrados en el hiperplano al que nos referimos planteémos la cuestión. En algún texto bíblico, o en más de uno, ya no recuerdo, se plantea que los buenos irán a la izquierda de Dios padre y los malos a la derecha; perdón, al revés, me traiciona el subconsciente. Los malos a la izquiera y los buenos a la derecha. Ahora bien, cuando uno se incorpora al mundo de los no vivos entre purgatorios y limbos, supuestamente entra de cara al Señor y lo tiene de...
En nuestras salidas nocturas, que todo prometen y nada dan, suele darse la misma estructura siempre. Vamos a un sitio de sentarse y tomar algo; luego zanganeamos por los pubs en busca de muchachas inquietas y, cómo no, de dudosa moral; ante la falta de feedback decidimos recoger el campamento y mañana será otro día; y justo entre ese momento y el introducirse en el vehículo que nos llevará a casa hay un lapso de tiempo en el que las cosas se distorsionan ligeramente y se realizan una serie de cosas de las que nadie puede estar orgulloso ( actos vandálicos de poca monta, injurias a las autoridades, piropos a jovenzuelas de 47,...). Aquella era una noche que frente al hunter-móvil se finiquitaban los ultimos resquicios etílicos de la noche intentando urdir un plan para extenderla lo más posible ( ya se sabe que cuanto más larga es la noche más posibilidades se tiene de encontrar la mujer de tu vida). Por el horizonte se acerca un Mini Cooper, y a escasos metros una moto. Se acercan y se ...
En el día de ayer, en mitad de una apoplejía nostálgica, me dio por buscar fotos de Aarhus, la ciudad donde estuve viviendo un año como erasmus. Bueno, lo primero para buscar alguna cosa es preguntarle a Google, pero como al fin y al cabo siempre te saca mil páginas antes de encontrar algo que merezca la pena me decidí por otro camino: la web del garito a donde íbamos todos los estudiantes. A qué mala hora decidí hacerlo, me perdí en la vorágine virtual de cientos de diosas nórdicas en poses más que sugestivas. Y en medio de este colapso nervioso de la zona más meridional de mi alma encontré un par de fotos que salía un servidor, en medio de otra vorágine más física. Nada revelador, esperaba encontrar a alguna de aquellas aves de paso que depositaron su confianza en mi. Pero nada más lejos que un par de simples fotos de mi cuerpo serrano moviéndose al ritmo frenético del dance más comercial. Con la post-depresión post-erasmus me fui a la cama. Quién fuera naranja roja.
En el aeropuerto, terminal 2, gate B37, sentado en un banco, más bien hundido en él. Comprobando cada cinco minutos que tenía el billete y que ningún criminal un poco cabrón le haya podido robar el billete para subir al avión a pesar de que lleva su nombre. Bueno, comprobado, otra vez. Con los auriculares del mp3 hincados en los oídos no recuerda ninguna espera en aeropuertos que no haya ido con los auriculares puestos. Le daban pereza las colas, la gente de pie tanto tiempo, el saber si tendrá sitio en los compartimentos del avión para su equipaje de mano. El doble bombo le estaba haciendo latir el corazón al doble de velocidad de la adecuada para estos casos, y subió el volumen hasta que sentía cada impacto detrás de los ojos. Llaman a embarcar. Por fin. Cruza su mirada una dulce muchacha de tez pálida, casi transparente, y sonríe. Por fin, un ligue de avión. Acto seguido se le suben a la pierna dos churumbeles que inequívocamente eran su prole. Lo dejaremos para otro día. Las puerta...
Caminaba sin destino, como cuando buscas algo y no sabes exáctamente qué es. Deslizando la mano sobre la barandilla, sin llegar a tocarla más que en choques fortuitos. El cielo era gris, como casi cualquier día en ese país. Pero se sentía cómodo en esa meteorología, le agobiaba el sol y su felicidad aparente. Los días grises tenían, paradójicamente, muchos más matices. Llegados a este punto el tema es pegarle una patada al protagonista y tirarlo por la barandilla del Támesis, seguro que ya imaginabáis que era Londres. ¿ Por qué? No hay "porque"s la mayoría de las veces, así que en este caso tampoco. Quizá sea suficiente el decir que estoy en Sin títulos, y que en Días sin horas ya he escrito esta semana en exceso. Así que el protagonista se ahoga y se muere. ¡Ah! Se siente, soy como Benigni, primero hago que te encariñes con el personaje y luego lo mato. Es algo muy cruel, ese Benigni es un poco cabroncete; le deberíamos tirar al río o hacer que lea más a Bukowski. El "b...
Cuentos de la naranja roja Llevaba toda la mañana sentado en esa jodida cafetería. Olía a refrito y a rancio, ambos olores a la vez, integrados, adheridos, penetrando en su nariz y haciendole sentir las nauseas de forma intermitente. Era una cafetería de mierda para gente de mierda. Él se pasaba allí las mañanas, no trabajaba ni producía nada. Cuando era joven heredó una pequeña fortuna y planeó un gasto mensual para no tener que volver a trabajar en de su vida. No se podía permitir muchos lujos, pero se pasaba el día entre bares y prostíbulos baratos. De hecho era allí donde se encontraba a la gente más interesante. Alguna vez había acudido a sitios con más alcurnia pero se aburría como en aquellas misas del pueblo en las que el cura sólo decía gilipolleces al granel. Y esa mañana era exáctamente como cualquier otra que recordara, que eran las menos. Tenía en la mano un periodico que ni se había molestado en abrir, ignoraba hasta la fecha de impresión. No le importaba lo que dijera. M...