jueves, noviembre 23, 2006

Llegaba a la residencia como cada tarde y en un inesperado toque de inspiración divina me he acordado de que tenía que coger una llave para la lavadora, y me he acercado a la recepción.
Antes de abrir la boca me han dado una carta que tenían para mí. Ya sabía lo que era ( no lo sabía, lo suponía, no nos pongamos quisquillosos), carta del banco para lo del e-banking. Aunque me parecía raro. En España el e-banking es poner en la web tu numero de tarjeta y tu PIN y vas que te matas. Aquí que te enviaban una carta con otro código. Estos suizos... Además de hacerme aprender un PIN de mínimo séis dígitos me hacen aprenderme dos PINs de séis dígitos. Bueno. Abro el buzón y otra carta del banco con paquete. Vaya faranduleros.
Como soy un poco crío pues lo primero que abro es el paquete. Una calculadora chusterísisma. Abro las cartas que acompañaban y después de leerme todo un par de veces para poder entender qué tenía que hacer para entrar en mi e-banking account, consigo entrar. Éste es el proceso.
- Te metes en la web. Te piden número de contrato ( te dan una tarjeta de plástico blando con el número de contrato).
- Te piden un código que, vaya por Dios, se consigue metiendo una tarjeta de plástico duro, que también venía en el pack, en la supuesta calculadora. En la calculadora se mete el PIN de la tarjeta de e-banking, que no la de crédito, y te da un código que pones en la página para poder acceder.

Total que tengo cero francos suizos, cosa que ya sabía, pero por si se habían estirado y habían echado un par de francos de compasión.

miércoles, noviembre 08, 2006

Un viaje que empezaba a las 6 de la mañana no podía ir bien. Mi vuelo salía a las 7 así que yo aparecí por el aeropuerto poco antes de las 6. Nada más cruzar las puertas vi una cola que cruzaba todo el aeropuerto de Valencia, desde el acceso a la zona de embarque hasta casi la primera mesa de facturación. Así que una distribución familiar adecuada maximizó el tiempo; yo en la cola del mostrador de Air France para que me dieran el billete; mi madre en la de la mesa de facturación y mi padre en la de seguridad. Coordinación y todo salió relativamente pronto.
Uno se despide y entra en la zona de duty free (te cobramos más por despistado y además no pagamos impuestos), mi primer viaje business class, pero había poco tiempo para dejarse caer por la sala VIP. Así que me pongo en la puerta que me toca, tardamos en subir unos diez minutos más de lo esperado. Bueno, tengo una hora desde que llegue a París hasta coger el avión hacia Ginebra. Todos juntitos ( los de business más anchos, claro) esperamos a que el comandante diga que nos vamos, pero en vez de eso dice que hay niebla en París y que no nos dejan ir. Premio. Un servidor que es precabido le dice a la azafata, ¿las conexiones qué?. Y me dice no sé, pero si nosotros nos retrasamos los otros también. Aristóteles era un vaina comparado con la lógica de esta azafada. Ego credulum. Además nos dieron de comer en el avión, estaba bueno ( es primera) excepto por un trozo de tortilla, que no es que estuviera malo pero no puedo comer a las 8 de la mañana un trozo de tortilla.
Llegamos ( me dejo la cartera, móvil e iPod en el avión; con suficientes reflejos como para estar saliendo del avión y decir "mierda"; y volver, claro me dicen "pues te esperas hasta que salgan todos". En durante pregunto a la asistente de conexiones que me dice que el avión lo he perdido que vaya a la mesa de conexiones ( genial). Cojo mis cosas y me voy a la mesa de conexiones. Una cola del carajo. Y viene una señorita (ota) y dice que dos colas, la de la izquierda bisnis y el vulgo para la derecha. Quedamos en mi cola tres personas, ole ole ole. Me dice otra señorota "es usted de bisnis?" y yo le solté un "pos claro". Ale que me lo cambian y me dicen muchacho a las 12 te ponemos camino de geneve corre que el embarque es a las 11 y media ( eran las 11). Quique corre como si estuviese gilipollas perdido. Llega a la puerta y no pone nada, pregunto y me dice otra señorota "son las 11:20 hasta las 11:30 no pondrá nada". Quique se calla y se acerca a la puerta. Se hacen menos cuarto y pone en el cartel "embarque a las 12 y media" ( Quique piensa "cagon su santa madre"). Con todo sale el avión a la 1:20. Llegamos a Ginebra, ciudad del crimen, a las 2 y media. Quique va a recoger las maletas y oh! sorpresa, una se ha perdido, debe andar por massajugtges. Quique se va a la cola de "malditos hijos de puta me habéis perdido la maleta". Una cola del carajo, una hora esperando. A eso de las 3:30 Quique consigue que la señorota de turno le tome nota y le diga que esa tarde o al día siguiente me la envían. Qué guachi. No sólo cornudo sino apaleado. Quique se pilla un taxi y se viene a la residencia donde por fin le atienden normal sin perderle nada. Al día siguiente me trajeron la maleta.