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Biblio metal

Se acabó la biblioteca. Época en la que te puedes enamorar tres veces al día, fliparte con un grupo de música, compartir momentos de desesperación extrema.
Pero lo que más mola es el ir en plan pandilla, la banda del patio. Somos más duros que comer sandwiches de tachuelas. Los ocasos son el símbolo de nuestra huida, que a ser posible serían en unas motos enormes y de fondo sonando Gigatrón, mientras lanzamos nuestras lascivas miradas hacia todas las pijas emo-tivas que nos han seducido cual sirenas ( de bomberos) y que esa noche tendrán su merecido homenaje.
Y a esos apijados, que no nos caen tan bien como las pijas, miradas de speed metaleros agresivos; imaginándonos que llevamos unas greñas por los hombros, chupas de cuero con parches de Maiden y cadenas resonando a nuestros pasos;además, como no, unas botas de media caña.
Al abrir la puerta de nuestra sala entra una corriente de aire que hace que blandan nuestras greñas, momento en que nos giramos para echar la última mirada a las chatis. Como despedida caen guitarras en forma de hacha para hacer un solo moñas a lo Guns'n'Roses.

Comentarios

El Mimo ha dicho que…
xq no mejor un solo a lo punky... aaaaah es verdad, que los punkys no sabéis tocar la guitarra y menos hacer solos :p
Kike ha dicho que…
no, es que los punkis ligan... y nosotros no.
El Mimo ha dicho que…
tb es cierto. Vente ya pa cartagena y yo te diré lo que es ligar :p
grunge ha dicho que…
he llegado a tu blog a través del de arantxa.. :-)
interesante.. y buenos gustos musicales!
Mrs. Bzzz ha dicho que…
emo.tivas jajajaj eso si que me ha hecho reir. ohhh yo soy muy EMA ... ja , nada, nada,,,saludo.
grunge ha dicho que…
jajajaja he releído este post... tiene algo que me hace reir bastante... supongo que imaginar la escena aún sin poner caras a los personajes :-) lo de emo-tivas muy guay :-P

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Cuando dejó de escuchar su propia respiración pudo escuchar la suave brisa que remecía las hojas. Más, más intenso. Se olvidó del viento y de las hojas, y de su respiración. Más allá, le empezaban a pitar los oídos de la intensidad con la que se concentraba en ellos.  Lo consiguió, escuchó la hierba crecer, en su infinitamente pequeño movimiento. El crujido de la hierba auto-creándose para ace…