Qué sensación más rara la de sentirte ajeno en tu casa. Bueno, la que es tu casa desde hace unas horas. Aun está fría, pero no hace tanto que vivía alguien aquí, quizá un par de horas más de las que llevo viviendo aquí. ¿ A partir de cuándo puedo decir que vivo aquí? No creo que sea la primera vez que cruzo la puerta para quedarme el momento del inicio de mi nueva vida. Más bien será en el momento en el que re-conozca los objetos que me rodean, dándoles una familiaridad que sólo tu casa te puede dar.
Por si fuera poco, las almohadas aun huelen a ella, huelen a su colonia, a su pelo, a cuando se giraba delante mío y salía de ella esa brizna de aire que acompañaba a su movimiento durante un segundo y que se quedaba impregnada de su olor. Y ahí quedaba, en las almohadas de mi cama, de su cama, de nuestra cama, pero que nunca fue de los dos a la vez.
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8 comentarios:
El otro día, miraba mi nueva habitación y pensaba en eso mismo. Después de varios cambios, creo que la notas tuya cuando tienes ganas de volver a casa después de un día de esos largos, y la casa que te imaginas es a la que vas a volver, sea nueva o no.
cuéntame cómo es tu habitación!
Houston, Houston, tenemos un problema!! aborten el despegue!! El piloto no diferencia su polla de los mandos de la nave y esto huele a ostia del quince!!!
Vía comment? y... para qué? :D
Pau, posí... y qué ? :)
Esther, via lo que quieras. Quiero ver tu habitación nueva
Kike, cuando vuelvas te preparo un paseo turístico por ella si quieres, aunque te adelanto que no hay mucho que ver. Hay otras formas más cómodas para describirla mientras tanto, me das tu dirección de msn?
a veces te leo, y digo, jolín, cómo me gustaría parecerme...
y yo que no entraba a esta página...
No sé bien por qué... Jo! el capricho a veces hace que pierdas de vista el norte, aunque éste de al Sur.
Duermevela
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