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A veces me gustaría escribir como Pau, joder qué fluidez, yo que me atranco con los reniegos pseudorománticos que no llevan a ninguna parte. Tengo que desarrollar más aptitudes literarias. Pero no sé de qué escribir. Estoy muy ilusionado con lo que estoy viendo aquí, tengo proyectos ideas y un montón de cosas que voy a disfrutar. Pero no me apetece hablar de eso. Sinceramente, creo que no podría.
Siempre la misma referencia de amor y enamoramientos. Claro que hay, siempre acaba uno siguiendo alguna falda, aunque podría ser cualquier otra. Pero es esa porque te sonríe mucho o te roza de vez en cuando la mano. Y empieza la estúpida frustración de pensar que no le gustas. Que probablemente sea verdad, pero al fin y al cabo, todo va sobre convencer y conquistar. Con alguien discutía el otro día que si esperabas a que una chica viniera a decirte lo guapo que eres y lo muy enamorada que está de ti lo llevaba claro. No me canso de las faldas pero me canso de hablar de ellas. Me da miedo cansarme de hablar.
- Acababa de cerrar el post y bajando por las escaleras del hostal se me ha ocurrido cosas sobre las que escribir, tampoco nada que mostrar, sólo pensamientos sin más; y sobre la idea de la necesidad de mostrar iba la cosa-

¿Por qué tengo que escribir algo que esté bien? ¿Para quién escribo? Me doy cuenta de que escribo para que me lean, supongo que es la esencia del blog. O no. O quizá escribo y permito que lean, quizá es otra visión. Pero sin querer voy escribiendo pensando lo bien que va a quedar. Creo que padezco un síndrome que acabo de denominar "superman". Mola, ¿eh?. Bueno el tema es que en todo me la sensación de que tengo que destacar. Me ataca un sentimiento de que eso tengo que hacerlo bien, aunque no vaya conmigo, aunque no sea algo que yo tenga que hacer y sea la tarea de otro. No es empatía, no lo hago por el otro, lo hago por mí, por demostrarme que puedo hacerlo bien. Por lo menos me he dado cuenta, y voy a pararlo, es cancerígeno. Creo que puede devenir en un "yo hago todo mejor que nadie", y es un sentimiento tan pedante que me da asco. Supongo que es algo relativamente extendido y es lo que subyace en la falta de delegación de poder y en el resquemor de que alguien haga algo mejor que tú. Nos deberíamos alegrar de que la gente haga las cosas bien, pero no lo hacemos, porque no somos nosotros los que lo hacemos. Bueno hago un nosotros cuando hablo de yo, pero supongo que da igual, quizá a alguien más le pase. Voy a esforzarme por alegrarme cuando alguien hace las cosas mejor que yo. Me cierra la mente, me hace pensar que lo mío es mejor y no puedo aprender más que en la línea de lo que ya sé. Y jamás reto lo que sé. Quizá estoy equivocado hasta en las bases de lo que conozco, pero no lo reto, quizá no me atrevo.
Menuda castaña de post. Me alegro. A mí me ha servido.

Comentarios

sulaco ha dicho que…
¿Ya te has enviciado al té de coca?
vanya ha dicho que…
Dice Stephen King, que aunque no sea santo de mi devoción hay que reconocerle algo sabe de contar historias, que uno debe sentarse a escribir con la puerta cerrada y corregir y revisar con la puerta abierta. No sé si me entiende...
El Mimo ha dicho que…
qeu tal te va mariconsón???? Como sigas escribiendo así en plan pseudotragicosuicidaenamorado me voy para donde estás y te doy 2 collejas. Anda y sonríe y cuenta cosas chulas coño
Pau ha dicho que…
Para bien o para mal, la mayoría de la gente es idiota, y el resto lo es a tiempo parcial.

Escribes sobre faldas por el desencanto que provoca escribir sobre otra cosa y, aunque tengamos que tirar de bicarbonato de vez en cuando, tus lectores te agradecemos que sigas así.

PD: Bla, bla, bla, espero qeu vaya bien, bla, bla, bla...
Anónimo ha dicho que…
ehhh superman muchos bss

CAROL
the thief ha dicho que…
Yeah. Un post de los mios: el texto para tí y la canción para los demás.

Me has hecho desempolvar el Rock Transgresivo.
Maheva ha dicho que…
Pues sí, es cierto, está claro que los que tenemos blogs queremos el reconocimiento del resto... Al menos lo has dicho en voz alta y al escribirlo te debes haber dado cuenta de lo egocéntricos que somos pero, no nos podemos sentir culpables por eso, es lo que nos hace superarnos.
Puesto que hemos quedado que hay que saber ser más modestos y reconocer el talento de otros y alegrarnos por ello... me alegro de que escribas así de bien, y también de que el señor Pau lo haga, por cierto, métele caña y a ver si ya postea algo en la última... que en el trabajo a veces me aburro y quiero evadirme con historias de faldas, sábanas arrugadas y peter panes y wendys...
Anónimo ha dicho que…
Creo que en el diccionario español hay más insultos, ofensas, frialdades... y un romántico como tú que se busca corazas con costras de heridas secas no puede encontrar más cobijo que ciertas palabras repetitivas, referencias bajo velos densos al sexo y su erótica pasión... No puede encontrar más que eso, metáforas algo originales (pero que seguramente encontraras en una línea de Bécquer), imágenes de naturaleza... el amor es comercial, la esencia del amor es la misma... PERO las situaciones, los errores, las miradas, los colores... y mi favorito, los pequeños detalles ocultos en un paréntesis, en un apunte en la esquina de la hoja... tiene tanto... y llena tanto y cuanto necesitamos los sedientos de amor.
Así que no te rindas, soñador amante. No te compares porque no hay comparación posible. Los sueños no se ofrecen ni se demandan, vuelan hasta desvanecerse por mentes grandiosas y nubes solitarias de marzo con forma lujurioso (léase "tetas".
Kike ha dicho que…
anónimo, me gusta. Estoy en fase de capullo (mariposal, entiéndase)... pero me gusta tu comentario, de alguna manera andaba ya por esos caminos... gracias

Entradas populares de este blog

Aquel lugar olía como un camión abandonado, o al menos eso era lo primero que se le venía a la cabeza al pensar en ese olor a húmedad, a cerrado, humo de tabaco, a sudor y a alguna otra cosa imposible de descubrir.
Aunque le repgunaba el lugar no podía dejar de sentir esa suave atracción por ella cada vez que se agachaba y dejaba entrever lo que ocultaba su blusa. Lo había hecho ya varias veces, y cada vez, le daba más la sensación que lo hacía a propósito. Y no porque él le gustara, si no porque ella quería gustar. Era algo parecido a un tanteo de fuerzas, un " a ver hasta donde llego".
La música seguía sonando, estallando contra las paredes que temblaban a cada beat. Era un sitio pequeño, oscuro y ruidoso. Pero aun así lograba concentrarse sólo en el pecho que ella movía desde sus hombros, y no en su cara que se perdía en una lluvia de luces multicolor que deslumbraban intermitentemente, y no permitían ver nada con claridad.

Él se acerco.
- Te invito a tomar un café
- No - cont…
Se sentó en el banco de piedra. Cerró los ojos para mantener en su mente la imagen de los árboles y el césped de un verde intenso. Paró todos los pensamientos que podía parar, y se centró en su respiración, en las inspiraciones y en las expiraciones. El aire entraba por la nariz, pasaba por el pecho y tocaba el estómago, hacía el camino inverso y salía por la boca. 
Siguió así hasta que noto que el exceso de oxígeno le daba esa extraña sensación de salir de sí mismo. Podía verse desde fuera, y su yo observador no era más que un halo sin forma que podía ver. Se sentó a su propio lado. Concentración.
Cuando dejó de escuchar su propia respiración pudo escuchar la suave brisa que remecía las hojas. Más, más intenso. Se olvidó del viento y de las hojas, y de su respiración. Más allá, le empezaban a pitar los oídos de la intensidad con la que se concentraba en ellos.  Lo consiguió, escuchó la hierba crecer, en su infinitamente pequeño movimiento. El crujido de la hierba auto-creándose para ace…